Jáchal, distante 35 leguas, “siempre fue el vigía” del norte; el fértil valle donde se conseguía en todo tiempo buen pasto y casa acogedora.
Al igual que en el Valle de Tulum, los pobladores hicieron donativos, por supuesto, en relación con los recursos; sus tierras eran madres de buen trigo y el dorado cereal servía de cuota.
En puntualidad el pueblo de Jáchal había respondido con 60 mulas de silla, 22 cargueras, 79 monturas completas y 150 cueros de carnero. fuerzas, forrajes animales.
Además, el departamento tenía el prestigio de distrito minero desde el periodo prehispánico; en lugares como Huachi.
